Este miércoles 28 de octubre se colocó en Paseo de la Reforma el primer triciclo fantasma en memoria de Rubén Vázquez Marín. El murió el día 8 de octubre, fue atropellado debido al exceso de velocidad de un automovilista. Rúben era panadero y apenas tenía 15 años, pedaleaba en su cuarto día de trabajo; una vez más la imprudencia y desesperación al volante cuesta la vida de otro ser humano.
Eran las nueve de la noche, los ciclistas urbanos nos reuníamos por quinta ocasión para colocar una bici fantasma, la cual es un recordatorio de precaución a todos los que somos automovilistas, ciclistas, motociclistas, un aviso de educación vial de que no todos los transportes son de cuatro ruedas y que es necesario compartir las calles con todos aquellos que buscan una alternativa al transportarse.
Un recorrido lleno de aire, de vida. Cada pedaleo es un pensamiento diferente, tu cabeza mirando el verde, tu corazón bombeando oxígeno, feliz, lleno de endorfinas y cerotonina, sonriendo y generando tu camino; más de 80 pares de pies pedaleando juntos (es casi imposible no pensar que en un futuro esa será la vialidad viable, tus trayectos rodeados de bicis multicolores, equipadas, austeras, viejas, nuevas, de todos tamaños… todos pedaleando) ocupábamos la mitad de Reforma, los automovilistas desesperados solo tenían un carril, pitaban, aceleraban y se alejaban para después, con la luz roja, volvernos a ver, para nosotros este día el semáforo no importaba, seguíamos, esperanzados, exigiendo poder usar las calles con tranquilidad, ocupar más que los 20 cm que usamos entre un carril y la banqueta, demandando.
Llegamos al lugar donde colocaríamos el triciclo, el lugar en el que Rubén perdió la vida y donde un joven de 24 años vivirá en adelante con el peso que su imprudencia le costó, lamentable.
Agrupados comenzamos, unos colocando mantas, otros colocando velas y flores, grabando, entrevistando, fotografiando, platicando, conociéndonos y compartiendo nuestras experiencias y preocupaciones. Se escuchaba de todo, quienes usan solo la bici como medio de transporte, quienes les da miedo y solo la usan en rodadas en equipo, quienes usan moto y bici, los que van tan lejos que la mitad del camino la hacen en auto y la otra en bici, también quien la deja fuera del metro y continúan su camino, en fin, toda válido y todo creativo.
Los compañeros de Rubén llegaban, no podían creer que se hiciera éso, mencionaban que faltaban muchos tricicleros. Estaban contentos de que estuviéramos ahí y nosotros igual de contentos de que hubieran llegado, que más ciclistas urbanos que ellos; el triciclo estaba casi listo, por último un ramo enorme de tulipanes junto un letrero con el nombre completo de Rubén. El compañero Ernesto Corona diciendo unas palabras, después Don Capi, y por último la entrega de cinta reflejante a todos los trabajadores ciclistas, alguien donando un chaleco espontáneamente a un joven tamalero y enseguida la broma “no te lo quites ni para dormir”, todo esto encausado a expresar que tenemos la obligación como ciclistas de llevar luces, reflejantes, casco, cualquier cosa que nos haga visibles y nos proteja.
La colocación llegaba a su fin, una vez más acabamos y esperamos no volver a colocar una bici fantasma más.
El uso del auto no es malo pero el uso del auto sin consciencia sí.
La seguridad de ciclistas, peatones, motociclistas, automovilistas, patinetos, etc. es cuestión de todos, cuidémonos y démonos cuenta que un cambio de actitud basta para vivir mejor.

Triciclo Fantasma Ciudad de México
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