El miércoles 10 de junio fuimos testigos y participantes de la fuerza que generamos juntos.
El ciclotón por Liliana Castillo también fue por todos los que creemos en la bicicleta como una alternativa de transporte urbano haciéndonos reflexionar: somos una posibilidad de cambio y por lo tanto tenemos una gran responsabilidad.
Se montó la primera bici fantasma en el país, esto se hace en memoria de los bicicleteros que mueren pedaleando, pero sirve también como recordatorio para los automovilistas que carecen de consciencia al manejar. Esta bici se colocó enla calle de Mayorazgo esquina Universidad, fue cubierta de flores, de palabras y más tarde de estampas llenas de mar colocadas por su hermana.
Esa noche la formamos todos, estábamos quienes no conocieron a Liliana, quienes la conocieron poco, sus amigos más entrañables, su compañero de vida, su hermana, su tía, su abuela, su madre todos creyendo que necesitamos ser escuchados, todos exigiendo un espacio para pedalear con seguridad, todos con la indignación que se siente al perder a un ser humano, y además un ser humano tan bueno, tan prometedor, tan frágil.
Sin ninguna distinción de género, de color, de vehículo, bicla exige a cualquiera que tenga bajo su control un vehículo motorizado o no: plena conciencia de la responsabilidad que manejar implica, respeto absoluto para las reglas establecidas, precaución en cualquier momento y en cualquier circunstancia, exigimos seres humanos conscientes de la existencia de otros seres humanos.
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